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Directores de excelencia

"Para bien o para mal un maestro incide en cientos de vidas, un director de escuela en miles"

Hace unos años cuando transitaba con mi familia en automóvil por la calle Miguel Alemán en León nos llamó la atención una interminable fila de niños y adultos que abarcaba más de 10 cuadras, después nos enteramos que era la fila para obtener una ficha para inscribir a los niños en la escuela, que en aquella fila que no era de un día sino de dos o más con sus noches y que venían padres incluso desde Silao, el motivo era que aquella escuela en particular era sumamente cotizada entre los padres por considerarla una de las mejores escuelas públicas en la ciudad, la razón principal, la directora.

He sido empresario los últimos 36 años y en este tiempo he valorado la importancia que reviste quien está a la cabeza de cualquier negocio, dependencia, organismo, municipio, Estado o Nación; mi padre solía decirme: “ El agua de arriba baja” dando a entender que lo bueno o malo provenía en gran medida de quien estuviera arriba, a la cabeza. Leo con avidez las historias de éxito de los grandes capitanes, nacionales y extranjeros en donde la norma es: si la cabeza funciona las cosas funcionan, si la cabeza funciona muy bien los logros son extraordinarios, las grandes hazañas que marcan las grandes y pequeñas historias de nuestras naciones, nuestros negocios y de nuestras vidas son escritas y dirigidas por grandes hombres y mujeres que con talento y liderazgo toman los recursos que están a su alcance y dejan una huella indeleble a su paso.

Las escuelas no son la excepción, un buen director se las ingeniará para mantener las instalaciones de la escuela en buen estado, conocerá a los alumnos por su nombre y será un pilar importante para involucrar a los padres de familia en la educación de sus hijos permaneciendo cerca de ellos para felicitarlos cuando van bien o aconsejarlos cuando no, un buen director hará que los Consejos Escolares, tan valiosos e importantes en la vida de la escuela funcionen correctamente, un buen director velará porque que la escuela se mantenga libre de drogas y comida chatarra, hará lo que esté a su alcance para conocer, motivar y trabajar cerca de sus maestros y con ellos adecuar la manera de enseñar a los tiempos que vivimos aún a riesgo de ser reprendido por algún supervisor demasiado conservador, un buen director, de ser necesario saldrá a la calle a buscar la oveja perdida que es cada alumno que deserta, un buen director forma parte importante de la comunidad y es un poderoso agente de cambio en su entorno.

No conozco bien a bien cómo y quién selecciona a los directores de nuestras escuelas, he sabido de casos en los que las plazas son cubiertas como recompensa a maestros con una larga vida en la docencia o como resultado de otros factores que no sé si realmente tienen que ver con la capacidad, la formación, el liderazgo y el talento del aspirante. La realidad es que, como todo hay quienes tienen madera de directores y quienes no, y lo cierto es que si alguien no tiene el perfil, no hay capacitación que lo pueda convertir en un buen director.

Este tema es fundamental en el camino hacia la excelencia educativa en el Estado, prioridad del Plan Estatal de Desarrollo, y del Plan de Gobierno actual, es tarea por igual de sociedad, gobierno y sindicato seleccionar y preparar a los mejores hombres y mujeres del Estado para dirigir nuestras escuelas asegurando que cada una de ellas cuente con un Director de Excelencia.

                      

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